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Impresiones sobre “La chispa de la vida”

Este fin de semana fui a ver “La chispa de la vida“. Desde “Acción Mutante” no he faltado ni una vez a ver una película de Alex de la Iglesia al cine, y ésta no podía ser una excepción.

He de decir que me ha gustado; y me ha parecido una película pequeña, sin grandes alardes, pero con muy buenas interpretaciones. Aunque por otro lado, me parece que es una de esas películas que yo califico de “riesgo cero”. Me explico.

El prólogo apenas dura 15 minutos. Pasado ese tiempo, ya se ha planteado la situación, y ya están las fichas sobre el tablero. Hasta la mitad del metraje, aproximadamente, van apareciendo nuevos personajes y se van situando estratégicamente en el lugar que les corresponde. Y esos personajes tienen todos unas formas perfectamente definidas. No hay esquinas. No hay fisuras. No hay resquicios. La posición moral de todos ellos está perfectamente clara, y su actuación no deja lugar a dudas.

El personaje más interesante es, por supuesto, José Mota. Es quizá el único capaz de sorprendernos. De llevarnos un poco más allá de lo que estamos viendo y hacernos reflexionar. Es una pena que tan solo se sugiera su conversión en mito. En mártir que refleja el sentir de una gran parte de la ciudadanía. En canalizador de la ira y la frustración de muchas personas que podrían encontrarse en su misma situación. Probablemente hubiera dado para más.

El resto de personajes, como ya digo, son perfectamente ubicables a uno u otro lado de una línea imaginaria que separa a las personas normales de los miserables que no dudarían en hacer negocio con el sufrimiento y la muerte. Es por eso que considero que  la película apenas se arriesga. Pongámoslo en contraste con los personajes de la serie “Mad Men“, por ejemplo. No hay un solo personaje que pueda ser etiquetado. Todos tienen sus partes luminosas y partes oscuras. Y lo que me tiene alucinado de esa serie es, precisamente, como juegan a dosificar esa información, y mostrarnos cosas nuevas en cada episodio.

En cualquier caso, este pequeño defecto que yo veo es a nivel de guión, obra de Randy Felman, quien también produce. Conocido por el guión de “Tango y Cash“, entre otros. La dirección de Alex de la Iglesia impecable, como suele ser habitual.

En resumen, película pequeña, soberbiamente interpretada, pero algo timorata a nivel de historia. Alex de la Iglesia seguirá siendo para mí, por ahora, el director de “El día de la bestia“, “La comunidad” y “Muertos de risa“.

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Crítica “Secuestrados”

Una familia de clase acomodada es retenida en su casa por una banda de secuestradores. Con esta sencilla línea hemos definido el argumento de la nueva apuesta fílmica del director español Miguel Ángel Vivas. Un director que debutó en el año 2002 con “Reflejos” y que no había vuelto a dirigir nada desde 2003, año en que escribió y dirigió el corto de terror zombie “I’ll see you in my dreams”.

Es una tendencia actual en ciertos géneros el dotar a la historia de un toque realista. Especialmente, en terror y thriller. Películas como “Rec”, “Cloverfield”, “Paranormal Activity” o “La cuarta fase” decidieron dar ese toque a través de un estilo visual muy cercano al vídeo doméstico, con planos muy rápidos, cámaras inquietas, falsas tomas falsas y una fingida naturalidad de los protagonistas. No son actores interpretando, son personas normales a las que les suceden hechos reales. Ese es el mensaje con el que se pretende involucrar al espectador en la película.

Miguel Ángel Vivas ha querido usar una técnica ligeramente distinta para lograr este mismo efecto: los planos secuencia. Toda la película consiste en 12 planos secuencias, de unos 7-8 minutos. Sin cortes, con sonido directo, sin trucos. Eso es lo que se nos quiere transmitir. Y el resultado es que el espectador resulta casi literalmente secuestrado por la historia durante una hora y media. Es absolutamente espectacular el trabajo tanto del director y guionista como de los pocos actores. Una de las obras más sorprendentes y arriesgadas del cine español reciente. Qué demonios, es rematadamente buena.

El primer acierto de la película es un excepcional guión. Muy, muy trabajado. Obra del propio Miguel Ángel Vivas y de Javier García, operador de cámara en numerosas series y cortometrajes que parece querer probar suerte con la escritura. Las decisiones de los personajes son lógicas. No sobra ni una sola coma. Se entiende perfectamente porqué pasa lo que pasa, y no hay ningún artificio de guión visible. Tampoco se pretende transmitir ningún mensaje. He oído ciertas críticas al supuesto racismo que destila la película, porque los asaltantes son de Europa del Este. Crítica absurda, en mi opinión. La película solo narra un hecho perfectamente plausible, sin juzgar en ningún momento a nadie. No pretende moralizar ni dar lecciones ni enseñarnos buenos y malos. Es una historia de un secuestro. Simple, sencilla, eficaz. Excepcionalmente bien escrita.

Otro gran acierto son los actores. La película se rodó en 12 días. Un día por plano. Planos llenos de acción, en su mayor parte. Perfectamente coreografiados, precisamente para dar la apariencia de lo contrario: algo que podría estar sucediendo en la realidad. Gritos, ataques, nervios, carreras… Tremendamente agotador. Y los actores cumplen con creces. Los veteranos Fernando Cayo y Ana Wagener están perfectos como el matrimonio que contempla aterrorizado como los asaltantes entran en su casa con gran violencia y les retienen, amenazándoles a ellos y a su hija adolescente. Papel éste interpretado por la joven Manuela Vellés. Posiblemente el papel más complicado, el que más emoción muestra. En cuanto a los asaltantes, aunque pasen gran parte del metraje con una máscara, son tan atemorizantes como se espera. Causan mucho más miedo con un simple pasamontañas que muchos monstruos de películas de terror.

Los aspectos técnicos son igualmente excepcionales. Y la violencia es muy cruda. En este aspecto, la película se aleja de otras obras cercanas argumentalmente, como son “Funny Games” o “Panic Room”, en las que la violencia se sugería más que mostrarse. A pesar de que en ningún momento la historia se recrea en el dolor o la tortura, es cierto que puede resultar muy impactante y desagradable. Precisamente por el halo de verosimilitud que tan bien ha sabido crear el director. Para mi gusto, un tremendo acierto. Para otros, quizá excesivamente violenta.

El último aspecto que considero destacable es el final de la película. No voy a dar ninguna pista. No quiero incurrir en el error de dar más información de la que les gustaría tener a los lectores. Solo quiero decir que es un final de esos que te dejan sin pestañear durante un buen rato después de que se encienden las luces de la sala.

En resumen, que si “Buried” me pareció una auténtica joya, este “Secuestrados” no tiene absolutamente nada que envidiarle a la genial virguería de Rodrigo Cortés. Lo único que lamento es la pésima distribución y escasa publicidad que está teniendo la película, siendo para mi gusto una de las mejores del año 2010. Reitero el aviso de que puede resultar excesivamente violenta para según qué personas. A pesar de ello, me quito el sombrero y lanzo al aire mi deseo de que el cine español siga generando peliculones como éste.

Crítica “Rise of the Planet of the Apes”

 San Francisco, en la actualidad. Will Rodman (James Franco) es un genetista que trabaja en un nuevo y revolucionario producto capaz de desarrollar la inteligencia de los chimpances hasta límites nunca vistos. Tras un accidente en el laboratorio, el proyecto es cancelado por considerarse demasiado peligroso. Pero Will descubre que su propio padre (John Litgow), que sufre de Alzheimer, mejora espectacularmente tras ser inoculado con el producto, y decide continuar la investigación por su cuenta y riesgo, ocultando en su casa a la joya de la corona: el chimpance César; su paciente cero.

 Personalmente, siempre me ha encantado la historia de “Planet of the Apes”. Tanto la original de 1968 como el remake de Tim Burton en 2001 (sí, lo confieso. Me gustó). Y considero que es una de esas películas a las que le encajaría una precuela como anillo al dedo. ¿Cómo llegaron los simios a desarrollar su inteligencia de esa manera?, ¿cómo se convirtieron en los dueños del planeta? Pues aquí se responden esas dos preguntas. De manera mucho más satisfactoria de lo que esperaba. Esta “Rise of the Planet of the Apes” es, en mi opinión, muy superior a la película de Tim Burton, el referente más cercano que tenemos. Y es un paso de gigante en lo que considero que será una categoría más de los premios Oscar en menos de 10 años: mejor interpretación de un personaje generado digitalmente.

 La respuesta a cómo desarrollaron los simios una inteligencia humana es sencillamente respondida en los 10 primeros minutos del metraje: a través de la ingeniería genética. Esa era una respuesta sencilla. Will Rodman dirige una investigación destinada a aumentar la inteligencia de estos animales. Y como siempre que en el cine se juega a ser Dios, las consecuencias son terribles y devastadoras. Algo que hace muchos años que se ha convertido en un cliché, pero que es efectivo. El público lo está esperando, más allá de sus creencias o convicciones. Si juegas a ser Dios, lo vas a pagar muy caro. La cosa se te va de las manos y tu creación va a crecer mucho más allá de lo imaginable, arrasando la civilización si es necesario.

 De todas formas, la motivación de los chimpances no es el control mundial. Simplemente, no quieren ser tratados como animales de circo. No quieren ser esclavos. No son lo suficientemente inteligentes (por ahora) como para doblegar a todo un planeta, pero sí lo son como para ser conscientes de su condición y querer escapar de ella. Ese es el verdadero motor de la película: un esclavo que lucha contra sus captores para dejar de serlo, y lidera una rebelión. Algo que el público norteamericano adora. Una historia típica que aquí está contada de una manera emocionante y equilibrada. Espectacular el crecimiento de César como lider rebelde, y coherente como evoluciona.

 En cuanto a la respuesta a la otra pregunta, de cómo llegaron los simios a ser los dueños del planeta, está resuelta en segundo plano. Se cuenta de manera paralela a la historia principal, y no lo desvelaré. Baste decir que se dan tres o cuatro pinceladas a lo largo del metraje, suficientes para entender lo que sucederá años después. Eso junto con el lógico odio que los chimpances desarrollan contra los humanos hace que el puzzle encaje de manera efectiva.

 Un hecho que me gustaría destacar es el espectacular trabajo de generación digital de personajes que se ha hecho en esta película. No hay animatrónicos, ni maquillaje. Todos los simios son 100% digitales. Andy Serkis, que se ha convertido en el rey de esta técnica de la captura de movimiento, es el pionero de algo que opino que cambiará la historia del cine en un futuro no muy lejano. Si el Gollum de “Lord of the Rings” ya era capaz de transmitir más emociones que muchos de los personajes, aquí César se convierte en dueño y señor absoluto de la historia. Son sus emociones las que causan todo lo que vemos. Y son las reacciones emocionales, tanto de César como de su creador, Will, que solo quiere curar a su padre, las que causan el levantamiento de una raza de animales que quieren dejar de serlo, y la casi extinción del género humano.

Resumiendo, una entretenidísima y divertida historia veraniega, que sorprende por su ritmo y excelencia técnica y que, para mí, supera las espectativas que tenía puestas en ella. Muy recomendable.