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Cine de guerrilla: ROSA

Hace unos días escribí sobre “405“, un cortometraje rodado con 300$ que alcanzó una popularidad espectacular en su momento. Hoy, escribo sobre un fenómeno similar. Se trata de ROSA, un cortometraje de animación con reminiscencias de la trilogía de Matrix creado por Jesús Orellana, dibujante de comics tarraconense de 30 años. Veamos el corto

Vamos ahora a repasar algunos datos sobre el mismo, proporcionados por el autor. Su presupuesto ha sido de 0 euros. Lo ha creado una sola persona: el mismo Orellana, trabajando en su casa, durante un año.

El corto fue nominado a los Goya al mejor corto de animación, aunque no recibió el premio. De hecho, no ha recibido premio alguno. Pero, ¿cuál ha sido su impacto? Pues más de 500.000 visionados en Internet. Más de 12.000 fans en Facebook. Abrió el Festival de Sitges de 2011, ha circulado por festivales de todo el mundo y ha despertado el interés de grandes productoras. Como colofón, la Fox ha contratado a Orellana para dirigir un largo basado en la historia original.

¿Subvenciones recibidas? Ninguna. ¿Su mayor apoyo? Su difusión vía Internet. Su página, aquí

Una sola persona. Un año de trabajo. Un corto sin apoyo de ningún tipo. Su autor, contratado por una de las mayores productoras del mundo para rodar una película. Y mientras tanto, el presidente de nuestra Academia de Cine despreciando Internet como plataforma de apoyo y difusión al cine. Y Alex de la Iglesia, aplicando mero sentido común, le responde que lo único que puede salvar la vida al cine español, que es su público, ya vive en Internet. Que otros negocios hace bastante tiempo que se han dado cuenta de la realidad, y han puesto a Internet como mascarón de proa (iTunes, Spotify, Netflix…).

¿Qué le espera al cine español? Me temo que nada bueno.

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Cine de guerrilla: 405

Hacer cine es algo extremadamente caro. Y dificil. Que tú película llegue a ser vista por mucha gente es muy complicado. Es por eso que considero interesante destacar ciertas obras cinematográficas que, por alguna razón, se salen de lo habitual. Que llegan a mucha gente. Que dejan algún tipo de huella. Sin invertir grandes cantidades de dinero. Sin pomposas campañas de publicidad. Pero están ahí.

Empezaré con un cortometraje del año 2000. Tuvo una enorme difusión por un medio que aun estaba en pañales: Internet. Se convirtió en un éxito instantáneo y fue visto por millones de personas. Obtuvo grandes reseñas y convirtió a sus creadores, Bruce Branit y Jeremy Hunt, en celebridades. Fueron fichados por la Creative Artist Agency y, a día de hoy, siguen trabajando en cine y TV haciendo lo que mejor se les da: crear efectos visuales.

Sin más preámbulos, el corto (3 min):

Una vez visto, vamos con algunos datos.

Se rodó en un fin de semana con una cámara Mini-DV Canon Optura. La post-producción duró 3 meses, a base de ratos libres de sus dos creadores. Todos los planos de fuera de los vehículos son generados por ordenador, usando Lightwave (programa de modelado 3D) y Adobe Premiere (programa de edición de vídeo) en un Pentium III. Aproximadamente el 50% de los planos del interior del Jeep del protagonista son también efectos visuales. Y si bien pueden parecer algo rudimentarios ahora, no olvidemos que estamos hablando del año 2000. Y de ordenadores caseros.

¿Su presupuesto? 300 dólares. De los cuáles 140 fueron destinados a pagar los peajes de la autopista donde pasaron el fin de semana arriba y abajo, grabando planos.

Estamos ante un cortometraje que se convirtió en un fenómeno viral y una inmejorable carta de presentación de dos, hasta ese momento, anónimos trabajadores de la industria del cine. Pero estos dos desconocidos tenían, además de talento, algo que hace falta para disfrutar con lo que se hace: pasión.

Y es que, como dijo Hegel, “Nada grande se ha hecho en el mundo sin una gran pasión”.