¿Seguro que la culpa es de Españoles en el mundo?

Recientemente, en una conversación con uno de mis mejores amigos, salió una expresión en la que ambos estamos de acuerdo:

Cuánto daño ha hecho Españoles en el mundo

Como soy un tarado y me entretiene bastante darle vueltas a las cosas, me puse a pensar en ello. Y la verdad es que, pensándolo bien, no estoy de acuerdo. Quien dice Españoles en el mundo dice cualquier programa que se dedica a enseñarte la vida de triunfadores (triunfitos, cocineros estrella, emprendedores… es igual). Me centro en Españoles en el mundo porque suele salir con más frecuencia en mis conversaciones.

Para el que no lo conozca, Españoles en el mundo es un programa de TV que muestra la vida de españoles en diferentes países. Las vidas que muestra suelen incluir lujo, grandes casas y sueldazos. Obviamente, el programa es un producto televisivo, que tiene como finalidad venderse, como cualquier producto. Y no conozco un producto que se venda mostrando miserias (salvo Callejeros). Eso es una obviedad, y tampoco tiene mucho más recorrido.

La crítica que se le suele hacer al programa es que da una imagen irreal de lo que supone emigrar. Que puede dar la impresión de que, según te bajes de un avión, vas a vivir como un rey, vayas donde vayas. Parece ser que eso, a mucha gente, puede suponerle un salto al vacío y un bofetón de realidad, cuando se dan cuenta de que es mentira y no es tan fácil.

A mí me parece que afirmar que este tipo de programa es peligroso por eso es como afirmar que los escaparates de las pastelerías tienen la culpa de que haya diabéticos. Pero vamos a profundizar un poco más en los argumentos clásicos que sostienen estas críticas.

El programa solo te enseña lo bueno. Pero la realidad, es que de 1000 que están en esa situación, a 1 le va muy bien. Al resto, no los sacan.

Lo que me llama la atención de esta afirmación, que no deja de ser verdad en gran parte, son los números que se suelen manejar. Normalmente es 100 a 1, 1000 a 1… Depende de lo exagerado que sea quien lo dice. Números inventados, claro. Y lo cierto es que el inventar esos números tiene sentido. La idea es hacerlos suficientemente grandes como para que sea prácticamente inviable la idea de intentar imitar a estos triunfadores a los que les va bien. Es el cerebro defendiéndose a si mismo, y convenciendo a la persona que dice algo así de que ésos a los que les va muy bien son una especie de elegidos, o pertenecientes a una élite. Tú no eres así. Ellos sí. Tú no.

Sí claro, a ésta le va bien la empresa que ha montado porque su familia tiene dinero, y le han pagado todo. Y éste es que se ha casado con una de allí, y claro, es mucho más fácil. Y este otro tuvo mucha suerte porque…

Creo que la idea queda clara. Siempre hay una explicación. Una razón para lo descrito en el anterior párrafo: ellos sí y tú no. O de otra forma, un argumento para evitar tomar decisiones con tasas de éxito potencialmente muy bajas. El hecho es que el rico podría haber decidido quedarse con su familia y amigos sin emprender nada y llevar una vida más relajada (suena ideal: tienes a los tuyos cerca y, además, estás forrado, ¿para qué alejarte de eso?). Y el que se casó con una nativa podría haber decidido no arriesgarse a tener una vida en común con alguien en otro país, idioma y cultura. Todas esas personas, con más o menos facilidades, tomaron una decisión. Y eso es lo que quiere evitar el cerebro de quien utiliza esta excusa. Lo interesante sería que esta persona que piensa así (yo el primero), planteara la situación de otra forma. Se dijera a si mismo: vale, ni soy rico, ni tengo una pareja nativa del país donde quiero ir, ni conozco a nadie del mundillo donde quiero entrar. Ya parto con esas desventajas. ¿Qué hago para compensarlas? Pero no es así como funciona. El cerebro tiene que convencerte de que esa gente es diferente. Elegidos. Ellos sí, y tú no.

Algo que me gusta de los números es que no mienten. Si solo hay un Google, o un Facebook, o un Cristiano Ronaldo, o un Will Smith, o una Madonna, es por algo. Si tu objetivo es ser como ellos, existe una probabilidad cercana al 100% de que lo único que consigas sea frustración y una buena somanta de palos. Pero no le eches la culpa a Españoles en el mundo, o a Master Chef.

Ahora bien, si lo que quieres es conseguir algo, tendrás que jugar. Y jugar con pocas posibilidades de ganar, es una derrota probable. No jugar, es una derrota segura. Yo juego.

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