Crítica “Secuestrados”

Una familia de clase acomodada es retenida en su casa por una banda de secuestradores. Con esta sencilla línea hemos definido el argumento de la nueva apuesta fílmica del director español Miguel Ángel Vivas. Un director que debutó en el año 2002 con “Reflejos” y que no había vuelto a dirigir nada desde 2003, año en que escribió y dirigió el corto de terror zombie “I’ll see you in my dreams”.

Es una tendencia actual en ciertos géneros el dotar a la historia de un toque realista. Especialmente, en terror y thriller. Películas como “Rec”, “Cloverfield”, “Paranormal Activity” o “La cuarta fase” decidieron dar ese toque a través de un estilo visual muy cercano al vídeo doméstico, con planos muy rápidos, cámaras inquietas, falsas tomas falsas y una fingida naturalidad de los protagonistas. No son actores interpretando, son personas normales a las que les suceden hechos reales. Ese es el mensaje con el que se pretende involucrar al espectador en la película.

Miguel Ángel Vivas ha querido usar una técnica ligeramente distinta para lograr este mismo efecto: los planos secuencia. Toda la película consiste en 12 planos secuencias, de unos 7-8 minutos. Sin cortes, con sonido directo, sin trucos. Eso es lo que se nos quiere transmitir. Y el resultado es que el espectador resulta casi literalmente secuestrado por la historia durante una hora y media. Es absolutamente espectacular el trabajo tanto del director y guionista como de los pocos actores. Una de las obras más sorprendentes y arriesgadas del cine español reciente. Qué demonios, es rematadamente buena.

El primer acierto de la película es un excepcional guión. Muy, muy trabajado. Obra del propio Miguel Ángel Vivas y de Javier García, operador de cámara en numerosas series y cortometrajes que parece querer probar suerte con la escritura. Las decisiones de los personajes son lógicas. No sobra ni una sola coma. Se entiende perfectamente porqué pasa lo que pasa, y no hay ningún artificio de guión visible. Tampoco se pretende transmitir ningún mensaje. He oído ciertas críticas al supuesto racismo que destila la película, porque los asaltantes son de Europa del Este. Crítica absurda, en mi opinión. La película solo narra un hecho perfectamente plausible, sin juzgar en ningún momento a nadie. No pretende moralizar ni dar lecciones ni enseñarnos buenos y malos. Es una historia de un secuestro. Simple, sencilla, eficaz. Excepcionalmente bien escrita.

Otro gran acierto son los actores. La película se rodó en 12 días. Un día por plano. Planos llenos de acción, en su mayor parte. Perfectamente coreografiados, precisamente para dar la apariencia de lo contrario: algo que podría estar sucediendo en la realidad. Gritos, ataques, nervios, carreras… Tremendamente agotador. Y los actores cumplen con creces. Los veteranos Fernando Cayo y Ana Wagener están perfectos como el matrimonio que contempla aterrorizado como los asaltantes entran en su casa con gran violencia y les retienen, amenazándoles a ellos y a su hija adolescente. Papel éste interpretado por la joven Manuela Vellés. Posiblemente el papel más complicado, el que más emoción muestra. En cuanto a los asaltantes, aunque pasen gran parte del metraje con una máscara, son tan atemorizantes como se espera. Causan mucho más miedo con un simple pasamontañas que muchos monstruos de películas de terror.

Los aspectos técnicos son igualmente excepcionales. Y la violencia es muy cruda. En este aspecto, la película se aleja de otras obras cercanas argumentalmente, como son “Funny Games” o “Panic Room”, en las que la violencia se sugería más que mostrarse. A pesar de que en ningún momento la historia se recrea en el dolor o la tortura, es cierto que puede resultar muy impactante y desagradable. Precisamente por el halo de verosimilitud que tan bien ha sabido crear el director. Para mi gusto, un tremendo acierto. Para otros, quizá excesivamente violenta.

El último aspecto que considero destacable es el final de la película. No voy a dar ninguna pista. No quiero incurrir en el error de dar más información de la que les gustaría tener a los lectores. Solo quiero decir que es un final de esos que te dejan sin pestañear durante un buen rato después de que se encienden las luces de la sala.

En resumen, que si “Buried” me pareció una auténtica joya, este “Secuestrados” no tiene absolutamente nada que envidiarle a la genial virguería de Rodrigo Cortés. Lo único que lamento es la pésima distribución y escasa publicidad que está teniendo la película, siendo para mi gusto una de las mejores del año 2010. Reitero el aviso de que puede resultar excesivamente violenta para según qué personas. A pesar de ello, me quito el sombrero y lanzo al aire mi deseo de que el cine español siga generando peliculones como éste.

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