Torrente IV, ¿el ejemplo a seguir?

Este fin de semana se estrenó Torrente IV: Lethal Crisis. Como era de esperar, reventó la taquilla, convirtiéndose en el mejor estreno español de la Historia. Ha recaudado más de 8 millones de euros en 3 días, llegando prácticamente a compensar en un único fin de semana los 10 millones que costó.

Tras ver la película, me gustaría compartir unas reflexiones que a muchos les parecerán obviedades

¿Es Torrente IV una buena película, desde el punto de vista del valor cinematográfico o artístico?

En absoluto. Es una colección de chistes a cuál más zafio y grosero, adornada por el mayor número de cameos amiguetiles que pueden meterse en 90 minutos. La repugnancia sublimada.

¿Me gustó?

Sí. Sabía perfectamente lo que iba a ver. Igual que me gustan las hamburguesas del McDonalds. Sería hipócrita si dijera que no me reí con las guarradas de Segura. A pesar de que el guión fuera una mera anécdota, contiene momentos de humor grueso realmente conseguidos. Eso sí, te tiene que gustar el humor grueso.

¿Era necesario rodar esta película?

Sí. Es una película rodada sin subvención alguna (dato por confirmar, pero no había ningún logo del Ministerio de Cultura ni de ninguna Comunidad Autónoma). Ha arrastrado masas de gente al cine, a pagar 10 euros por las famosas 3D. Es claramente una película destinada a hacer industria. Ante esa postura, hay dos opiniones contrapuestas.

¿Crees que el cine español debería parecerse lo más posible a una industria? Si es así, este es el ejemplo perfecto de como se tiene que hacer una película para llegar a ese punto.

¿Crees que el cine español no debería industrializarse y tendría que enfocarse en ser un vehículo de expresión artística y difusión de la cultura hispana? Pues esta no es tu película. Tampoco ha recibido subvención (otra vez, dato por confirmar), con lo cual queda fuera de esa esfera. Lo mejor que puedes hacer es ignorarla.

Personalmente, opino que deberíamos acercarnos a un modelo híbrido: me parece buena idea que el gobierno de un país proteja y difunda su cinematografía, igual que otras expresiones artísticas, como la danza, el teatro o la pintura. Pero la protección y difusión deberían ir destinadas a aquellos con menos recursos. Santiago Segura ya no lo necesita. Tampoco Alex de la Iglesia. Ni Almodovar. Ni Amenabar. Todos ellos cineastas reconocidos dentro y fuera de nuestras fronteras (algunos más reconocidos fuera que dentro, curiosamente).

Por otro lado, creo que España carece de tejido industrial cinematográfico. Tenemos 4 directores capaces de hacer cine comercial. Aislados. Una industria no puede apoyarse en estas 4 islas. Si algo positivo creo que tiene la industria cinematográfica norteamericana, por poner la referencia más clara, es la retroalimentación. Que los grandes estudios financien las películas de Michael Bay y Jerry Bruckheimer les permite sacar al mercado Obras Maestras como Little Miss Sunshine o Usual Suspects. Pequeñas joyas rodadas con poco dinero y mucho talento. Variedad y diversificación. Algo que nos falta a nosotros, como industria.

¿Cuál es el mayor mérito que le atribuyo a la película?

Ninguno. Si acaso, unirse a la moda de las 3D en el momento adecuado. El mérito es de su creador, Santiago Segura. Lo que hace puede gustar más o menos (a mí desde Muertos de Risa no me emociona especialmente con nada), pero ha sabido hacer de su afición su modo de vida, y disfrutar haciendo cine a la vez que arrastra masas a las salas.

Si hay una palabra que puede definirle es oportunismo (no hay más que ver el título de esta película). Este señor parte de que el cine se hace para que se vea. Una postura con la que se puede estar o no de acuerdo, pero que es la base si se quiere construir una industria y vivir de ella. Sabe darle a la gente lo que pide, estar al tanto de la realidad y utilizarla para crear sus obras (no hay más que ver los cameos de sus películas, con los famosetes de moda). Hasta el momento, que se sepa, no ha engañado ni manipulado a nadie para darle al público lo que solicita. Se limita a hacer cine. Bueno o malo. Pero cine que arrasa.

Mi reflexión final es que, independientemente de que nos guste o no, para ver más excelentes películas como Ispansi o Pa negre vamos a tener que hacer más Torrente, Mentiras y gordas y 3 metros sobre el cielo. Películas que generen más dinero del que cuestan, así de sencillo. Mientras los artistas no sean autosuficientes, hará falta construir un tejido industrial que los sustente.

Es posible que en un futuro no demasiado cercano, la utopía de la autosuficiencia llegue a concretarse, gracias a la tecnología. Cada vez es más sencillo hacer y distribuir tu obra a millones de personas con un solo clic. Pero algo que me dice que gente como Santiago Segura o Alex de la Iglesia también sabrán subirse a ese tren. Que cada uno decida si quiere acompañarles o no.

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    • Pep
    • 27/10/13

    A mi em sembla que Torrente, Aida i La que se avecina son meres manipuladóres de mases juvenils que creuen que torrente, mauricio i antónio recio son grans models a seguir i que impulsen una gran força anticatalana, testimonis de xiquets afirmen que torrente és va crear per guiar a la gent per el bon camí, ja em direu vosaltres…

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