How I met… segunda ronda.

Bueno, pues ya he visto la segunda temporada de How I met your mother. Y he de decir que el subidón de calidad me ha parecido espectacular. La serie dio un vuelco absoluto.

Lo fundamental que ha producido este cambio, en mi opinión, es el hecho de que la infructuosa búsqueda del amor de Ted ha dejado de ser el motor de la serie para pasar a un discreto segundo plano. También influye que, durante prácticamente toda la temporada, Ted y Robin hayan estado juntos, y sin grandes conflictos de tira-y-afloja entre ellos. Es decir, que no había muchos capítulos centrados en si discutían, o si lo dejaban o se volvían a reconciliar. Han integrado su relación de pareja como un elemento cómico más de la serie.

También es importante el tiempo que Marshall y Lily han pasado separados, tras el regreso de ella de San Francisco. Ha dado lugar a que protagonicen tramas por separado, algo que no sucedía en la primera temporada, en la que el tándem Marshall-Lily era un único personaje.  Vemos como separar una pareja y unir a otra ha tenido efectos muy beneficiosos en la comicidad de la serie (para mí al menos).

Por supuesto, el tercer elemento que los guionistas han sabido manejar con acierto es el personaje estrella: Barney Stinson. En esta temporada es cuando hemos visto realmente como es. Han soltado ese corsé, que le hacía estar siempre aguantando a los plastas de sus amigos “enamorados” y le han convertido en un auténtico huracán, capaz de crear situaciones desternillantes y escenas memorables.

En resumen, que mucho mejor sabor de boca el que me deja esta temporada. Ya dije en el anterior post que no dudaría en rectificar si mi opinión sobre la serie variaba. Un claro ejemplo del buen hacer del equipo de guionistas. ¿Cuándo conseguiremos tener en España una sitcom como es debido? No me suelen gustar las comedias televisivas españolas básicamente por dos razones, que me valen a mí, pero no pretenden ser verdades absolutas:

  • La duración: una sitcom con capítulos de 70 minutos (para poder meter dos cortes publicitarios) no es una sitcom, es una dramedia. Y es muy complicado mantener el ritmo del capítulo 70 minutos. Lo consigue Aida, pero a fuerza de quemar a sus personajes demasiado rápido.
  • El público objetivo de la serie. Todo el mundo. No puedes hacer una comedia que guste tanto a jóvenes de polígono industrial como a jubilados sin caer en la caricatura.

Ojalá se hicieran aquí sitcoms con sus capítulos de 22 minutos y centrados únicamente en un tipo de espectador. Pero es que ni en las televisiones de pago…

También hace poco que he visto la segunda parte de La herencia Valdemar. Es una experiencia demasiado… intensa, y merece un post por separado.

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